A muchas mujeres primerizas les inquieta saber si serán capaces de distinguir las contracciones y darse cuenta oportunamente de que el trabajo de parto ha comenzado.

A lo largo del embarazo, se experimentan contracciones en varios momentos, pudiendo ser normales en algunos casos y en otros no, por lo que es importante conocer los diferentes tipos de contracciones para estar alerta a la llegada del momento en el que haya que acudir al médico.

Se denomina contracción al endurecimiento del abdomen y la pelvis producto de la actividad del músculo uterino. Las contracciones no solo se presentan durante el parto, sino que el útero va practicando a lo largo de todo el embarazo con las denominadas contracciones de Braxton-Hicks, que se pueden sentir incluso sin estar encinta.

El útero es un músculo con movilidad, por ejemplo, cuando se tiene la menstruación, estas contracciones suelen generar dismenorrea o dolor de regla.

¿Qué significan las contracciones en el segundo trimestre de embarazo?

¿Qué significan las contracciones en el segundo trimestre de embarazo?

Las embarazadas no deben empezar a sentir contracciones importantes hasta que esté bien avanzado el tercer trimestre de gestación. Pero, ya en el segundo trimestre, aunque casi imperceptibles, empiezan a aparecer las primeras. La mamá no las aprecia como molestas y su función es ir proporcionando flexibilidad al útero y prepararlo para adaptarse a un bebé, que cada vez será más grande.

Artículos que me ayudaron a mi y a muchas mujeres embarazadas:

Las contracciones esporádicas pueden aparecer también entre las semanas 12 y 26. Se ubican en la parte baja del abdomen o en torno al ombligo, puesto que, cerca de la semana 25-26, el útero comienza a ascender, hasta situarse en la línea transversal del abdomen, justo a la altura del ombligo. La función de estas contracciones es ir ubicando al útero en el lugar correcto para que se desarrolle el bebé durante lo que resta de embarazo.

Si las contracciones son esporádicas, entran dentro del rango normal  dela actividad uterina y no deben considerarse patológicas.  En ocasiones, pueden obedecera los movimientos fetales, que empiezan a percibirse a partir de las semanas 20 a la 22.  Sin embargo, se trata de contracciones que no generan dolor y que la futura mamá las percibe favorablemente, dado que permiten notar la presencia del bebé.

Si las contracciones vienen acompañadas de dolor y se presentan a intervalos regulares (por ejemplo, cada 45 minutos), pueden representar una señal de alarma, por lo que es recomendable acudir al ginecólogo cuanto antes.

Dolores pélvicos y contracciones en el embarazo

Los huesos de la pelvis se mueven como parte de la preparación para el parto.  La pelvis está conformada por un conjunto de huesos: el coxis, el sacro,el pubis, los huesos coxales y una articulación denominada sínfisis púbica que une a los dos huesos más grandes de la pelvis por la parte de adelante, que en su conjunto forman el canal óseo del parto. Las articulaciones pélvicas se vuelven móviles durante el parto, para permitir el tránsito del bebé por el prenombrado canal.

Durante el embarazo, el canal del parto no debe moverse, sin embargo,  en ocasiones no es así, porque hay una hormona que puede empezar a hacer efecto antes de tiempo y es la llamada relaxina. Al final del embarazo, la placenta empieza a segregar dicha hormona para proporcionar movilidad a la pelvis y que el bebé pueda pasar a través del estrecho canal del parto.  El movimiento de este canal antes del parto puede ocasionar dolor en algunas mujeres.

Diástasis de pubis

El movimiento de la sínfisis del pubis puede ocasionar dolor detrás del vello púbico, al caminar deprisa o en subida o levantarse bruscamente. Si se separan los huesos púbicos de ambos lados puede generarse una diástasis de pubis.   Las mujeres que lo sufren lo describen como un dolor fuerte que les impide moverse. Dicho cuadro no es grave ni pone en peligro el embarazo, siendo su tratamiento la analgesia y la fisioterapia ginecológica.

Calambres genitales

A medida que el útero aumenta su tamaño dentro del cuerpo de la madre, puede comprimir los nervios genitofemorales del aparato genital.  Esta presión puede provocar calambres en el clítoris, los labios mayores y menores y en la vagina. Otras veces, el calambre se difunde hacia el interior del muslo, llegando hasta la rodilla del mismo lado. Estos dolores no simbolizan que el parto esté cerca y su tratamiento también la analgesia.

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